Historia de Dacil
La cacería de Dacil (4 de 4)
Mi mente retornó rápidamente a la vara
colocada sobre mis pechos. Solo la separaba y la colocaba
sobre los dos pechos a la vez. Parecía como si deseara medir
el golpe perfecto. No me atrevía a mirarle y mis ojos
estaban como hipnotizados sobre la vara tierna de bambú que
tocaba mis pechos.
Una de las veces y sin que me hubiera
preparado, recibí la primera descarga sobre mis ya
sensibilizados pechos. Me quedé tan sorprendida, que ni
siquiera grité. Al separarse la vara, observé como una fina
línea rosada iba adquiriendo mas y mas intensidad, hasta
quedar una línea rojiza muy delgada, pero que comenzaba a
quemar mi fina piel. Sin embargo, sólo alcé mi mirada hacia
la suya, al tiempo que él descargaba un nuevo azote en el
mismo lugar, que me hizo temblar de dolor. Y mientras mis
lágrimas saltaban de mis parpados, sus risotadas eran
acompañadas de fuertes golpes sobre distintas partes de mi
pecho.
Después de mas de 10 golpes en la parte
alta de mis pechos, se dedicó a golpeármelos frontalmente,
con lo que el dolor aumentó hasta cotas en las que creí
desvanecerme, ya que al margen del dolor acumulado, algunas
veces me cruzaba los pezones con toda la rabia del fuego.
Unos minutos después, terminaba golpeando
en el centro de mi sexo y sobre cada muslo, con mucha rabia
contenida. Mi cuerpo se convulsionaba en estertores
constantes y muy visibles, acompañados de mis gritos,
lamentos y jadeos.
Muy bien, descansa ya, zorra.
Déjate caer de lado y quédate boca abajo, yo mismo
te ataré a las estacas. Y pobre de tí si alguna no
te sujeta.
Me dejé caer de lado, para rodar y
quedarme bocabajo. Ni siquiera pensaba en los animales que
me habían seguido visitando desde todo el calvario que
soportaba.
Zell, me desenganchó las cadenas que
unían mis muñecas y tobillos y cogiéndome de un brazo me
arrastró, sin miramiento alguno, hasta el centro de las 4
estacas clavadas.
Mi pecho y vientre fueron los mas
agredidos en el arrastre, pero a aquel monstruo nada le
importaba de mis sufrimientos. Quedé tendida sobre el suelo,
jadeando y llorando sin poder contenerme, mientras él me
separaba las piernas y anclaba una cadena a cada argolla de
los mismos.
Mis piernas fueron muy separadas, aunque
sin excesiva tensión. Entonces sentí como cogía mi brazo
izquierdo y colocaba otra cadena y que anclava en una de las
estacas. Tensó un poco haciendo que mi cuerpo se desplazara
sobre el rugoso suelo y volvió a mí, para proceder con el
otro brazo. Me tensó un poco mas y mi cuerpo se arrastró
nuevamente por la rugosidad sádica del suelo. Actuó después
con las cadenas de mis piernas, abriéndolas mas aún y
dejándome tensada completamente. Y una vez, inmovilizada en
todo mi cuerpo con excepción de mi cabeza, dijo :
Zorra, es tu hora de descanso.
Dentro de media hora, vendré para darte la vuelta y
así disfrutes del sol, por ambas
caras...jajajajajaja.
Escuché sus pasos alejarse y quedé
hundida en mil dolores y sensaciones espantosas. Unos
minutos después mi cuerpo se iba aplacando de dolores y
dando paso a picores horribles. Toda una orgía de pequeños
insectos, cuyas patitas me producían una desazón que era
incapaz de poder soportar.
El sol hería mi piel de tal modo que era
capaz de sentir la carne freirse dentro de mi misma. La
sensibilidad en mi piel, que a cada segundo era mas aguda,
acompañada de las visitas de moscas y sobre todo de las
hormigas que correteaban por mi cuerpo, me hacía desear irme
de aquel mundo de dolor y perversión. Dada mi postura
forzada, no era capaz de realizar movimiento alguno que
auyentase a aquellos minúsculos diablos que asediaban mi
cuerpo, hasta convertirme en un guiñapo.
Sólo era capaz de auyentarlos de mi cara
y del comienzo de mis brazos, pero un poco mas adelante
campaban a sus anchas, casi como regodeándose de mi
impotencia. Y lo mas horrible de todo, no sentir a algún ser
cerca de mí. Eso me hacía sentir la soledad mas cruel y
profunda.
Estaba en estos pensamientos tan
derrotistas, cuando me pareció escuchar un crujido en la
tierra detrás de mí. No sabía que es lo que había allí ya
que no era capaz de girar totalmente mi cuello, por la
tensión en mis brazos. Entonces grité, casi sin fuerzas,
pero grité y resoplé en la rugosa, cálida y polvorienta
tierra.
Nadie me contestó, pero algo o alguien
estaba detrás de mí. El miedo me hizo ponerme mas tensa aún.
Intenté forzar mi cuello, aún haciéndome daño, pero mis
hombros comprimían mi cabeza y me hacían de muro,
impidiéndome la visión.
Removí los pies y mis manos y mi cabeza
osciló a uno y otro lado, gritando como una poseída...y de
repente, un ruido atroz y secó que quedó retumbando en mis
oídos, a la vez que sentía algo que caía pesadamente entre
mis nalgas y los muslos.
Me quedé lívida, sin apenas respirar.
Cuando mis oídos comenzaron a perder aquel eco que me había
ensordecido, pude escuchar pisadas de botas que se acercaban
corriendo hasta mí. Seguí sintiendo algo sobre mi cuerpo,
era algo caliente, pero incapaz de saber de que se trataba.
Y ya las voces y risas, me anunciaron que
mis sádicos captores, eran quienes se acercaban hasta mí. Y
escuché a Zell, decir :
Vaya, tuvo suerte la zorra ésta
de que me subiera al árbol...jajajajajaja.
Cierto, Zell.
Las botas de alguien se plantaron delante
de mí, mientras hurgaba en mis anclajes, hasta dejarme
liberada de la muñeca izquierda. Sin embargo, fui incapaz de
mover ese brazo. Lo tenía dormido y acalambrado. Fui
liberada de mis tobillos, cuando me quitaban lo que fuera de
encima de mis nalgas. Y sólo pude recoger un poco mis
muslos. Mi mano derecha, quedaba liberada también.
Las risas y palabrotas de ellos, al menos
me daban la vida que necesitaba. Me había sentido tan
inmensamente perdida, que casi agradecía sentir vida cerca
de mí. Sentí unas manos que tocaban mi colorada piel,
haciéndome exclamar de dolor. Pero al dueño de esas manos no
parecía importarle lo que yo pudiera sufrir. Y sin más, fui
volteada sin previo aviso hasta quedar con mi espalda
hipersensibilizada sobre la cálida y áspera tierra.
Y pude ver de que se trataba, lo que
había caído sobre mi cuerpo. Ni mas ni menos, que un zorro o
algo así, que se desangraba cerca de mi cuerpo, mientras
todos reían ante la palidez de mi cara.
Poco a poco, conseguía sentir de nuevo
mis brazos y los llevaba hacia mi cuerpo, mas que por
cubrirme, por retirarlos de la rasposa tierra y alegar a las
hormigas que aún deambulaban libremente por los mismos y por
mis pechos y vientre, a la vez que cerraba mis muslos y
movía un poco mis piernas doloridas.
¡Vaya, nuestra zorra está
viva!...jajajajaja
Si, es verdad, parece que tiene
ganas de jugar......jajajajaja
No, preciosa, aún no has
terminado de tu baño de sol. El Sol está muy rico y
no hay que desaprovecharlo así como
así...jajajajajaja
Y todos se carcajearon delante de mí,
mientras pasaban sus tallos de bambú por diversas partes de
mi cuerpo, cosquilleándome mas que los insectos.
Me sentí tan abrumada, que dejé mis
brazos a ambos lados de mi cuerpo sin intentar alejar a los
insectos o protegerme de las varas sobre mi sensibilizada
piel maltratada.
Pero nadie interpretó mi sumisión en
aquel instante y simplemente, siguieron incordiándome sin
miramiento alguno.
Bueno, amigos, creo que ya es
hora de esta ramera se dore por el otro lado, ¿no
creéis?.
Nadie respondió, aunque si hubo mas
risotadas y muchas mas, cuando me zarandeaban y yo gemía de
dolor al ser arrastrada por mi espalda y nalgas unos metros
por la tierra. Me anclaron de nuevo las cadenas a mis
argollas, tras separarme mucho mas mis piernas y brazos.
Luego me tensaron aún mas fuerte que la vez anterior,
riéndose mucho mas ante mis lamentos.
Disfruta de tu siguiente sesión
bronceadora, zorra...jajajajaja
Y tras estas palabras todos se alejaron
de mí, dejándome de nuevo a merced de moscas y hormigas,
pero sobre todo de los agresivos rayos del sol. Sentí
morirme nada mas ver surcados mis pechos, por hormigas
juguetonas, que no cesaban de moverse...y las moscas que se
plantaban en una y otra parte de mi cuerpo, a cual mas
sensible.
Los minutos pasaban muy lentamente y a
pesar de mover mi cabeza a uno y otro lado, para auyentar a
cuantos bichos pudiera, solo sentía como los rayos asesinos
del sol hacía freir de nuevo mi piel, aun mas sensible y
maltratada que la anterior. Mantenía mis ojos cerrados, pues
no podía soportar la luz directa.
El tiempo pasaba tan lentamente y los
picores eran tan terribles que mi mente se escondió para
pensar en tiempos mas felices...."hacía tan pocos días...era
feliz en la Institución, junto a mi Julia.....éramos mas que
hermanas o amigas....éramos casi una persona.....".
Miraba a ambos lados y por encima de mis
pechos, ya muy enrojecidos del sol, para ver si aquellos
monstruos se acercaban a mí y era liberada, pero nadie se
veía por los alrededores. Tampoco escuchaba mas sonido que
el de mi respiración y jadeos y algunas veces el revolotear
de las moscas cerca de mis oídos.
Pero antes de que me desvaneciera,
escuché sonidos que provenían de una arboleda que podía ver
al elevar mi cabeza por entre mis pechos. El sudor y el
calor, me estaban venciendo..y ya casi no hacía caso de los
extremos picores que me producían aquellos diminutos seres,
en lo que yo debía ser la intrusa y enemiga.
Los sonidos se hicieron mas y mas
intensos y al mirar por entre mis dos pechos, pude ver que
se acercaban muchos de ellos. Pensé que mi mente ya
deliraba, pues me parecía ver a mi Amo Breo junto a Zell.
Pero debía ser una alucinación provocada por el calor.
Pero no, era mi Amo Breo. Cuando lo tuve
cerca de mi cuerpo, lo supe. Además su voz inconfundible y
la de Zell mas apagada, solo podía significar que era él.
Una vez cada hermano a ambos lados de mi cuerpo expuesto al
martirio, mi Amo dijo :
Bueno, parece que tu zorra ya
está bastante solarizada ¿verdad?.
Si, puede que sí...jajajajajajaja
Creo que será mejor ir pensando
en quitarla de este terreno o se la comerán las
hormigas.
Tienes razón Breo. Además ya que
has llegado tú, haremos que tu esclava sea digna
juguete de su Amo....jajajajajaja
Vale, que sea mi juguete, aunque
realmente es el tuyo, según las bases de la cacería.
Cierto hermano, pero ya que te
has dignado venir a visitarnos, te honraré
cediéndote a mi trofeo. Amigos, desatadla y cuando
pueda caminar, la traéis hasta la arboleda.
Sólo escuche palabras de asentimiento y
algunas palabrotas humillantes hacia mí, mientras era
desatada. Después con sus varas apartaron a los insectos, lo
que me hizo morir de sensaciones angustiosas.
Minutos después me levantaban del suelo,
mientras mis lágrimas saltaban histéricas de mis ojos, ante
el escozor de toda mi piel. Y sin mas dilaciones era
obligada a caminar, ayudada por un par de cazadores hasta al
arboleda, en donde ya plácidamente instalados, se
encontraban Breo y Zell tomando un refresco.
Cuando me ví ante ellos dos, Zell se
levantó y dijo :
Hermano, un poco de sexo te
gustará. Fíjate que sensiblera está....jajajajja,
pero creo que se prestará a que su Amo la disfrute.
Amigos, lanzad cuerdas desde esta rama, la
colgaremos de los pies, para follarla en la
boca...es algo que me apetece muchísimo, aunque
cederé el honor de ser el primero, a mi hermano
Breo.
Nuevas risas, mientras yo no cesaba de
mirar disimuladamente a mi Amo, que aceptó sin pensarlo
demasiado. Y una vez bajadas las cuerdas desde una enorme
rama, me hicieron tumbar en el suelo de espaldas a mi Amo,
para una vez anclados mis argollas de los tobillos a los
ganchos de cada cuerda, proceder a izarme.
Sentí escalofríos horribles cuando mi
cuerpo se arrastraba por la rugosa arena, mientras mis
piernas abiertas completamente iban tirando de mis caderas.
Grité como una poseída, pero mis gritos parecían animarlos
más.
En cuanto estuve suspendida por mis
tobillos, Zell dirigió las órdenes de mi ascensión, hasta
que mi cara quedó a la altura de su abultado pantalón. Me
ancló las pulseras al collarín, en la nuca y dijo :
Hermano, es toda tuya. Si deseas
calentarla un poco las tetas o el coño, a mí me
encantará verla debatirse...jajajajaja.
Gracias Zell, pero la pondré los
pezones calentitos solo con mis dedos, ma seduce mas
como se retuerce sin gritos......jajajajajaja.
Como tu desees Breo, es tu turno.
Observé atemorizada mucho mas que minutos
antes, como todos se desnudaban y sacaban sus miembros
viriles, tensos y agresivos. Breo tras quitarse la ropa, me
dejó impresionada al ver el tamaño de su polla a escasos cm
de mi boca. Sus manos recorrieron mis pechos sobre
sensibilizados por el sol, hasta coger mis pezones.
Mientras los tocaba suavemente,
haciéndome sufrir mas a cada instante, acercó su boca hasta
mi sexo expuesto y con su lengua comenzó a acariciarlo. Al
principio suavemente, para ir subiendo en intensidad segundo
a segundo. A su vez ya retorcía mis pezones de un modo mas
agresivo y su polla buscaba mi boca para hacer callar de mis
lamentos.
Cuando consiguió colarse dentro de mí, se
agarró fuertemente a mis pezones y comenzó a balancearme, de
modo que su polla se clavaba dentro de mi garganta,
haciéndome sentir arcadas y axfisiándome en cada entrada
profunda. Por otra parte, las sensaciones que sentía en mi
sexo masajeado constantemente hizo que mi clítoris
abandonara su cueva de seguridad y aflorara al exterior,
cosa que aprovechó mi Amo para arrancarme sacudidas de
placer y dolor al mismo tiempo.
Su polla entraba y salía de mi boca sin
detenerse un solo instante. Yo respiraba como podía, con mis
ojos cerrados de los que aún así saltaban mis lágrimas.
Sabía que su explosión en mi boca era inminente por su
descontrol cada vez mas fuerte, haciéndome morir de dolor en
mis pechos y en mi garganta.
En un momento determinado, sentí que se
metía mas dentro de mi boca y sin esperarlo, sentí que me
mordía fuertemente mi ya super excitado clítoris,
porvocándome una contracción involuntaria en mi boca y
apretando mis dientes sobre su polla, haciendo que estallara
dentro de mi garganta, cubriendo mi exófago invertido de una
lechada caliente que alcanzó hasta el estómago. Mientras me
removía de terribles dolores en mi sexo y en mis pechos
retorcidos brutalmente.
Se retiraba fugazmente con lo que cogía
aire renovado y se clavaba dentro de mi boca, sin dejar de
soltar esperma caliente y espesa, que no podía tragar y
resbalaba por mis mejillas, surcando mis ojos y cabellos.
Cuando se retiró de mi boca, estaba medio
muerta. Respiraba entrecortadamente. Había sido mi Amo quien
me había provocado semekjante dolor. Y ahora le tocaba el
turno a Zell, al odioso Zell. Estaba segura que eran mis
últimos instantes en esta horrible vida.
Cuando Zell, se plantó delante de mí, me
sentí morir de terror. Su polla enorme era aún mas
amenazante que su mirada diabólica. Palpó mis pezones entre
gemidos y contorsiones mías de dolor y dijo :
Vaya hermano, la has hecho un
buen trabajito, aunque yo lo complementaré. Creo que
unos azotes en estos inflamados pezones, la sentarán
muy bien a nuestra zorrita y la predispondrán a mas
placeres....jajajajaja, pero que pasará con esa
rajita aún sin maltratar.....uummmm, veamos....si,
ya está tambié se la azotaré, asi estará caliente en
ambos lugares a la vez.
Ni siquiera grité o lloré. Ya no podía
sentir mas terror del que ya vivía. Le ví como acercaba su
vara de tierno y elástico bambú y cimbreándola en el aire la
descargaba sobre mi sexo abierto. Un golpe limpio, que me
dejó sin respiración, entre los dos labios de la vagina.
Sólo un fuego abrasador que recorrió mi ser como una
descarga. Y sin prisa y sonriéndome maliciosamente, un golpe
nuevo sobre mis tetas, rozando mi pezón izquierdo
ligeramente.
Mi grito, pareción sorprenderle y volvió
a asestarme otro latigazo en el mismo lugar. A mi nuevo
grito, se paró sonriente ante mi cara y meneó su cabeza. Se
irguió de nuevo y otro azote mas, pero mas centrado y
cruzando mis dos pezones a la vez. Creí morirme de dolor.
Siguió azotándome alternativamente la vagina y los pechos,
hasta que ya cansado se acopló en mi boca, mientras me
pellizcaba partes distintas de mi cuerpo.
Sentí axfisiarme una y otra vez. Nada de
placer como con mi Amo Breo. Solo dolor y muy vivo. Y cada
vez mas fuerte, hasta que después de clavarme su polla
enorme reiteradas veces en mi garganta, se corrió dentro de
mi boca, haciéndome padecer el suplicio de tragarme su
interminable lechada caliente.
Cuando se retiró, me sentí tan floja que
me desvanecí. Fui reanimada, aunque no sé cuanto tiempo
habría transcurrido. El sol ya estaba algo mas inclinado,
pero tampoco recordaba la altura que tenía cuando estaba con
Zell.
Los otros cuatro cazadores, se limitaron
a follarme la boca, pero sin intentar mas cosas por
recomendaciones de mi Amo Breo y Zell, situación que me
extrañó un poco.
Antes de bajarme de la rama que me
suspendía, mi Amo Breo aplicó un spray por todo mi cuerpo,
que me dejó helada completamente, aunque a los dos minutos
cuando ya estaba sobre la tierra, manteniendo una posición
semi fetal, sentí que los rigores del calor y los azotes se
iban calmando.
En cuanto me vieron mas tranquila, Zell
me hizo tomar una nueva pastilla y beber agua, poco a poco.
Y entonces escuchar a mi Amo decir :
Zell, te quedas a cargo de ella,
pasaré a buscarla el Lunes. Me iré con nuestros
amigos. ¿Estás seguro, que no necesitas que te envíe
algún medio de locomoción?.
Estoy seguro, hermano. Esta
putita y yo daremos un largo paseo y después en el
lago ya tendremos medios para desplazarnos.
Amigos, dejemos a esta pareja a
solas...jajajajajja....ya nos veremos Zell y
¡¡cuídala!!.
Lo haré, descuida.....si no ha
palmado ya, creo que
aguantará.....jajajajaja...adiós.
Cuando se hubieron ido, yo me ovillé mas
aún, pero Zell solo sonrió y me dijo :
En pie zorra, tenemos mucho
camino que recorrer. Parece que pueda llover y no
deseo mojarme. Tu llevarás mi macuto y el arma con
la que te he cazado.
Ni siquiera rechisté cuando me colocaba
en mi espalda desnuda el pesado macuto y posteriormente la
bandolera del rifle cruzando mis pechos.
Y comenzamos a caminar, rumbo al
infierno. Mi mente ya no manejaba mas información,
simplemente me dejaba guiar y yo caminaba al ritmo que él
marcaba. Paraba cuando él lo indicaba y así hasta que
llegamos a la orilla del lago.
Para entonces, grandes nubarrones se
habían formado ya y amenazaban con soltar agua.
Seguimos caminando por la orilla del
lago, cuando las primeras gotas comenzaron a caer. Zell me
hizo parar y sacó del macuto una funda para el rifle y un
chubasquero para él. Y en cuanto se cubrió convenientemente
el cielo se abrió y cayó una tromba de agua, que me caló
hasta los huesos, aunque no me importaba mucho pues me
refrescaba y me ayudaba a mantenerme mas despejada.
Pocos minutos después y caminando entre
charcos y barro, sin que hubiera cesado de llover un solo
instante, llegamos hasta un embarcadero de madera. Había
varias barcas de 2 remos cada una. Zell, retiró su rifle de
mi cuerpo y después el macuto, depositándolo en una barca
que era la mas grande de todas.
A mi me hizo meterme en el agua fria del
lago, para limpiar mis pies de barro. Una vez limpia y medio
tiritando, me indicó que subiera a la barca y me sentara en
la parte delantera, de cara a la popa. Le obedecí entre
pequeños escalofríos y tiritonas.
En cuanto subió él, me cruzó los pechos y
el vientre con un látigo de cuero que sacó del macuto y me
dijo :
Ahora puta, a remar. Y procura
hacerlo suavemente o te azotaré hasta sacarte las
costillas.
Ante semejantes palabras amenazantes,
cogí los remos y comencé a moverlos con mucho esfuerzo,
recordando como lo hacía de pequeña cuando íbamos de
campamentos.
Cuando ya nos alejábamos de la orilla,
dejó de llover y salió de nuevo un sol maravilloso, momento
que aprovechó Zell para quitarse el chubasquero y estirarse
en su asiento, dejando sus botas llenas de barro entre mis
muslos y topando con mi sexo abierto, ya que me hacía remar
con las piernas separadas.
La travesía no fue excesivamente larga y
alcanzábamos la otra orilla en menos de media hora. Nada mas
desembarcar, me indicó un tronco caído y tras hacerme
apollar las tetas sobre el mismo y dejar mis brazos a lo
largo del rugoso tronco, me separó las piernas y se clavó en
mi ano, rompiéndome literalmente en dos.
Me sentí morir del tremendo dolor al
soportar esa monstruosa polla dentro de mi recto, hasta que
se corrió dentro de mí con otra enorme lechada. Nada mas
retirarse y encomendándome que no me moviera, me azotó las
nalgas hasta que se cansó. Creía que deseaba en aquel
momento sacrificarme ya, pero recordé las palabras de mi Amo
y pensé que era solo una crueldad mas.
Pasados 10 minutos de estertores y
convulsiones por la pequeña flagelación, me hizo
incorporarme y me condujo hasta un carrito cercano. Era como
un coche de caballo, ligero. Y yo era la encargada de ser la
yegua en ese momento.
Me colocó los arneses y el bocado y me
ató las pulseras a los mástiles paralelos del tiro.
Cargó el macuto y el rifle y levantó la
capota, pues comenzaba a llover de nuevo. Y a golpe de
látigo, comencé a actuar de chica pony. La distancia que
recorrimos no fue excesiva, pero suficiente para que el agua
me hiciera mas penoso el recorrido, a la vez que doloroso
por los continuados azotes que me asestaba en la parte del
cuerpo que le apetecía.
Al llegar a su enorme finca, escuché una
jauría corriendo enloquecida hacia nosotros, pero él sabedor
de mi miedo me azotaba mas fuerte y seguido, insultándome
para que no me detuviera.
Los perros llegaron a nuestra altura y
saltaron sobre mi desnudez con sus patas embarradas y hasta
mordiendo mis tetas mas de una vez, aunque no me
despedazaron. Y así llena de un pánico total, llegamos hasta
la enorme fachada de su mansión, custodiados por sus
innumerables canes.
En las escalinatas, me manda detener y
aguardarle a que él regrese, mientras la lluvia sigue
cayendo sobre mi indefenso y maltratado cuerpo y los perros
brincan y me arañan sin cesar.