Sexo Fuerte. Fotos de Sexo Fuerte, Videos de Sexo Fuerte Fotos gratis deSexo Fuerte . El mejor Sexo Fuerte lo podras ver en nuestras galerias y todo 100% Gratis. Sexo Fuerte morboso. Tambien Sexo Fuerte amateur. Sexo Fuerte erotico
Sexo Fuerte
MIS ANDANZAS III Fue la penetración más larga de mí vida; a pesar de la oscuridad, yo sabía que habría alguno que se daría cuenta de lo que hacíamos; pero sabía, también, que esto era justamente lo excitante
Sigo con mi relato. Como ya te había dicho, ella y yo acabamos estirados en el
baño, abrazados, con mi miembro dentro de su conchita, luego de una fenomenal
cogida. Nos quedamos así un rato largo, totalmente exhaustos, dormitando
brevemente. De pronto, ella se incorporó un poco y me dijo que esa noche
teníamos que salir, para seguir con nuestras aventuras. Yo le dije que sí, que
por supuesto que seguiría haciéndolo con ella, pero sólo sí aceptaba vestirse
como yo se lo pedía, y, una vez que hubiéramos salido, aceptaba hacer lo que yo
le pidiera. Laura aceptó en el acto.
Claro que si íbamos a salir, teníamos que estar, esta vez, limpios de verdad.
Así que al momento nos fuimos a bañar, lo que hicimos los dos juntos, pero sin
pasar de unas breves caricias, pues deseábamos reservarnos para la noche. Nos
secamos mutuamente, yo a ella y ella a mí, y luego le pedí que nos quedáramos
desnudos en su casa, puesto que hacía calor y eso me excitaba. Ella me dijo que
no había problema, siempre y cuando me mantuviese en el mejor estado para esa
noche. Yo le dije que por eso no tenía que preocuparse.
Así estuvimos unas horas más, comimos, etc, hasta que se acercó la hora de
partir, y le pedí que me mostrara su guardarropa así podía elegir qué tenía que
ponerse. Lo hice con cierta lentitud, escogiendo detalladamente cada prenda,
pidiéndole varias veces que se probara alguna que quería saber cómo le quedaba.
Finalmente, quedó con lo siguiente: zapatos aguja, sin medias, en los pies; una
tanguita pequeña, blanca y bien bordada, abajo; encima de la tanga, una
pollerita corta, tableada, que le quedaba a unos 15cm encima de la rodilla; y
arriba, un top muy ajustado, que permitía que se le viera toda la panza,
strapless, que le marcaba un escote fenomenal, más aún porque no llevaba corpiño
y entonces se le notaban los pezones. Iba casi sin maquillaje, pero peinada con
dos trencitas, que le daban un aspecto de niña que me excitaba aún más. En
resumen, ganas de comérmela me aparecieron ahí mismo...
Yo llevaba lo mismo que esa tarde: un saco azul con corbata, y un slip muy
pequeño. Fuimos en taxi a la disco. Cuando, llegamos, estaba lleno de gente.
Pensé: "Mejor, así menos bola nos dan cuando empecemos a hacer cosas raras"
Inmediatamente, ella, que ya estaba un poco achispada, me sacó a bailar. Lo
hicimos al principio con tranquilidad, como si nunca hubiésemos cogido; pero
poco a poco empezamos a calentarnos, yo me fijaba cada vez más en sus hermosos
pechos, en los pezones erectos que se notaban a través de su top, y el pene
comenzaba a subirme de volumen. Ella acentuaba aún más esta sensación, porque se
dio cuenta y empezó a rozarme con disimulo la entrepierna con su rodilla, para
que yo me diese cuenta pero los otros no.
Poco a poco, nos fuimos acercando más el uno al otro, hasta fundirnos en un beso
apasionado, mientras bailábamos y nos acariciábamos mutuamente, yo sus hermosas
amigas, ella, subrepticiamente, mi miembro. Estuvimos así un rato largo, hasta
que me cansé y le pedí que paráramos para tomar un trago. Fuimos, entonces, por
él; pero le pedí que mientras lo prepararan, fuese al baño y se sacase su
tanguita, para traérmela.
Ella me obedeció sin dudar, y se marchó para cumplir el encargo, mientras yo me
daba vuelta y empezaba a beber un poco. un rato después, sentí que alguien me
abrazaba de atrás y me ponía una tela húmeda en la mano. Me llevé esta hasta la
nariz, oliendo el delicioso aroma femenino que exhalaba, mientras daba vuelta mi
cabeza para besarla otra vez.
Después de beber los dos, seguimos bailando un rato, pero la cosa se puso
interesante recién cuando comenzaron los lentos. Entonces nos colocamos el uno
junto al otro, sensualmente abrazados, y comenzamos a acariciarnos todo,
mientras ella podía sentir contra su húmeda conchita toda la dureza de mi falo
erecto. Me cansé rápido de esta suerte de masturbación, y le pedí cogerla ahí
mismo. Ella dudó un poco, porque el lugar estaba lleno de gente; pero con la
calentura que tenía, no me resultó muy difícil convencerla.
Fue así como disimuladamente abrí mi bragueta para de ahí sacar mi pija, a la
vez que le subía su sexy pollerita, y empecé a penetrarla. No sé si fue la
penetración más larga, o mejor hecha, de mí vida; de lo que sí estoy seguro es
de que nunca tuve una más excitante. A pesar de la oscuridad, y de que casi
todos bailaban, yo bien sabía que habría alguno que se daría cuenta de lo que
hacíamos; pero sabía, también, que esto era justamente lo excitante. Y fue así
como me la cogí en aquel lugar, lentamente, para no resultar tan obvios y para
que la excitación durara más; hasta que, finalmente, largué un largo chorro de
semen en su interior, inundando toda su intimidad, mientras me fundía con ella
en un largo y apasionado beso.
Ella me dijo que había sido espectacular; por lo visto, también la había
excitado al situación. Sin embargo, ambos queríamos más, todavía no nos dábamos
por satisfechos. Ella me preguntó qué quería hacer, y yo le respondí que estaba
deseando que me lo chupara, pero no ahí, mejor sería afuera.
Así que salimos del lugar donde tan bien la habíamos pasado. Nos fuimos
caminando esta vez, buscando algún oscuro rincón donde ella podría devolverme
algo de lo que yo le había entregado. Finalmente, hallamos un lugar que nos dejó
satisfechos; ahí le bajé su top de un tirón, para que sus tetas quedaran al
aire. Laura, por su parte, se arrodilló, abalanzándose sobre mi entrepierna.
Rápidamente me abrió el cinturón, y me bajó el cierre del pantalón, para dejar
mi miembro al aire, y empezar a mamármelo con maestría.
Fue una sensación realmente maravillosa, única. Ahí estábamos los dos, en medio
de la noche, semidesnudos, y haciendo el amor. Ella me lo chupaba realmente
bien: despacio, deteniéndose de vez en cuando para lamer un poco, volviendo a
tragársela entera después; también me acariciaba los huevos, y de vez en cuando
me los chupaba, poniéndome más cerca aún del cielo, si cabe. Finalmente, sentí
que estaba por explotar. Le pedí entonces que se tirara en la vereda, con sus
senos al aire, mientras yo me sentaba encima de ella, colocando mi pene entre
sus tetas, para que después ella me lo apretase y la cogiera por ahí. estuvimos
así un rato más, cogiéndola yo por las tetas, algo que tanto me gusta, hasta que
exploté, largando todo mi esperma en su cara, su cuello, sus senos...
Me aseguré de luego de dejar mi miembro bien limpio pasándolo por la suavidad de
su piel, y le dije que se cubriera con el top, pero que no se limpiase, que
quería que llegara sucia a su casa. Ella aceptó, para sorpresa mía, y nos
incorporamos para volver.
Cuando llegamos, sin embargo, estábamos tan rendidos de cansancio que nos
tiramos en la cama sin hacer el amor.
Autor: Alejandro