Mini
Relatos:
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Y había tendido mucho, pero mi cuerpo
me pedía más. Aunque fuera una mamadita, porque ella estaba contenta. Y
que menos, si por eso de ser agradecida me aliviaba un poco. Mi
fantasía, y todo mi cuerpo estábamos expectantes. Vi, el deseo en sus
ojos y rostro, y eso era buena señal…
Me daba esperanza, de un prólogo de
amor… Se giró hacía mi y se levantó, me indicó que cambiara de sito. Y
yo, en esos momentos era un carnero –el esposo de las ovejas-. Se sentó
donde había estado sentado yo, y se giró. Alargó su mano, la puso a
medio muslo.
Yo, me estaba encelando y mi pene se
ponía más evidente, pedía… Pues precisamente, su mano empezó a subir, se
puso por encima, alargó el dedo pulgar y ahí apretó. Me mordí el labio
inferior y cerraba los ojos. Miré y el trabajador, estaba levantado y a
punto de bajar. Me sonrió y me levantó dos dedos haciéndome la "V" de la
victoria. Y me guiñó un ojo. Se bajó en su parada, fue pensando en lo
que vio y se imagino más. Llego a casa, y su mujer tan pancha en la
cama, son las tres de la madrugada. Entro en el lavabo, apago la luz, se
bajo el pantalán y ahí mismo se la casco. Pensando en nosotros dos.
Ella, Pepita, aflojaba en esos
momentos… la hebilla del cinturón, me desabrochaba el botón superior y
bajaba la cremallera. Le costó un poco, pues mi "trempera o excitación"
eran evidente, y presionaban la tela. Ahueque el vientre, y bajó la
cremallera fácil. Dándome un par de besos, y dejando que la besase con
ganas… |
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La manera de tocarme, me gustaba.
Hasta el sonido de bajar la cremallera me excitó. Y miré, hacia delante
y el resto iba a su aire. Es decir, a su sueño, iban hasta el final,
como nosotros dos. El toque de sus dedos al deslizar hacia abajo el
slip, casi me hace correr. Pero, aguanté y las yemas empezaron a tomar
"mi pieza", ahuecó su mano y me puso la mano sobre la cara, sobre la
boca. Yo se la lamí, la mordí y mi lengua, iba de un hueco de dedo a
otro. Le lamí toda la palma, y le mordí el canto de su mano izquierda.
La mano, suavemente iba y venía. Mis
dientes se le clavaban. Ella aguantaba y seguía con su mano. Y ante mis
ojos, sacó su mano derecha, se la lamió y eso me puso más a punto. El
coche se movía y ella movía la mano. Que agradable el toque de sus
manos, sus dedos apretaban y aflojaban y su cara me sonreía.
Sus ojos brillaban y se acercó y nos
besamos. Y besándonos, con algún bache, y con las luces de los camiones,
que circulaban en el sentido contrario, así me corrí. Ella no paró,
mientras me salía leche. Luego se quedo un rato así, tomo su pañuelo y
me limpió. Y se guardo el pañuelo, en su bolso.
Estuvimos abrazados un rato largo,
luego nos pillo una cosa rara. No, no era vergüenza, pero era nuestra
primera vez y había sido bastantante tórrida la situación. Y, nos
mirábamos, descubriéndonos distintos y a la vez iguales que otras veces.
Luego, nos arreglamos ambos. Especialmente ella y no comentamos el
hecho, nos dimos un beso y nos despedimos….
Y yo llegué a casa y me "masturbe",
por un par de veces mas. En la siguiente semana, me esquivó y yo temí,
que la amistad se hubiera roto. Pero, nos encontramos… casualmente nos
miramos. Quedamos para tomar algo. Hablamos, del "retorno en aquel
autobús". Le dije, que me gustaba desde hacía tiempo y que no iba a
negarlo. Ella, me miro y dijo: ¡También me gustabas, pero no me daba
cuenta de eso!
Seguimos hablando, y quedamos al día
siguiente y al otro. Nos hicimos inseparables. Nos desinhibimos y nos
hicimos pareja. Ahora Pepita, es mi mujer, y a veces hablamos… del
"autobús de retorno"… |
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